Imperfecta.
Con esa carcajada incontrolable.
Cara picarona.
Sonriendo, pero haciéndose
la seria, intentando no reír.
Dejándose ver tal cual es, despeinada, sin
maquillaje, en piyama con ojeras.
Roncando o babeando la almohada.
Comiendo sin
cuidar los modales.
Las manos llenas de aderezos.
Haciendo caras y voces graciosas.
Desnudando su cuerpo y su alma.
Hablando por horas, yéndose siempre por las
ramas, sin saber que iba decir.
Cantando propagandas pegadizas como si fueran
hits que se bailan en un boliche.
Haciendo
esas locuras tan propias, siendo tan real, tan imperfecta.
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