¿Sómos lo que decimos? ¿Lo qué hacemos? ¿ Cómo actuamos?

Irónicamente habla más de nosotros lo que hacemos, que lo que decimos.
Lo que decimos se esfuma, vuela, son párrafos que se convierten en frases que terminan siendo palabras sueltas.
Lo que hacemos, queda. Nos define, son acciones que marcan momentos.
Podemos hablar y prometer millones y millones de cosas, pero si ninguna de esas millones de promesas viene respaldada por un acto que demuestre lo dicho, las palabras pierden su valor.

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