Ese paso hacia la independencia.
Había pedido salir antes del trabajo, fiché y subí
al ascensor buscando las llaves. Al llegar a planta baja ya las tenía a mano.
Salí del edificio mirando el mapa en el celular, estaba a 7 cuadras de la
parada del colectivo. Caminé lo más rápido que pude.
Me subí a la línea 44, era un día caluroso de diciembre, el aire acondicionado lograba despeinarme. Iba mirando el recorrido, no sabía realmente cuánto tardaría en llegar.
El colectivo se fue vaciando, logré sentarme y avisar que estaba en camino. Mientras tanto miraba por la ventana y espiaba la hora.
Me subí a la línea 44, era un día caluroso de diciembre, el aire acondicionado lograba despeinarme. Iba mirando el recorrido, no sabía realmente cuánto tardaría en llegar.
El colectivo se fue vaciando, logré sentarme y avisar que estaba en camino. Mientras tanto miraba por la ventana y espiaba la hora.
El viaje pareció más largo de lo que era. Bajé a 5
cuadras del lugar, volví a caminar lo más rápido que mis piernas podían, tenía una cita importante, no debía llegar
tarde.
A la distancia veía dos personas en la puerta, supuse que me estaban esperando. Reconocí de lejos a mi mamá. Por fin llegué dije y saludé casi sin aire. ¿Ingresamos? preguntó el señor de la inmobiliaria. Si, respondimos al unísono.
Subimos dos pisos por escalera, mientras mencionábamos lo céntrica que era la zona y nos informaba la cantidad de accesos de transporte que tenía.
Abrió la puerta del departamento, estaba oscuro, instantáneamente subió las persianas. La claridad que ingresaba alumbraba todo.
A la distancia veía dos personas en la puerta, supuse que me estaban esperando. Reconocí de lejos a mi mamá. Por fin llegué dije y saludé casi sin aire. ¿Ingresamos? preguntó el señor de la inmobiliaria. Si, respondimos al unísono.
Subimos dos pisos por escalera, mientras mencionábamos lo céntrica que era la zona y nos informaba la cantidad de accesos de transporte que tenía.
Abrió la puerta del departamento, estaba oscuro, instantáneamente subió las persianas. La claridad que ingresaba alumbraba todo.
Estaba recién pintado, ese blanco
perfecto y el aroma a pintura lo confirmaban. El piso estaba recién
encerado. La ubicación era perfecta, podía ver las dos avenidas principales
desde la ventana.
Nos miramos, ella sabía que iba a reservarlo, el lugar era el indicado para independizarme.
Nos miramos, ella sabía que iba a reservarlo, el lugar era el indicado para independizarme.
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