Paren el mundo.

Los árboles talados, en busca de sus ramas. El uso excesivo de plásticos y materiales no biodegradables que terminan arrojados en espacios naturales. Los ríos que reciben vertidos industriales. La contaminación atmosférica. La extracción y el procesamiento de combustibles fósiles (el petróleo, el gas natural y el carbón). El daño al ecosistema y a sus especies. Los incendios forestales. La sequía. Las flores marchitas, pidiendo ser regadas. Los mares revueltos. El aire contaminado, deseando volver a ser puro. Simplemente un espacio que necesita dejar de ser invadido.

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