Sentir.

Hace mucho no me permitía ilusionarme con relaciones sentimentales. Evitaba el contacto, demostrar amor.  Pensaba en qué decir, cómo y cuándo, siempre controlando no decir nada de más, con pequeños actos de amor, pero midiendo hasta dónde. 
Sabía que cualquier mariposa en la panza podía insertarme directo en un mundo de ilusión, del que sé, por experiencia propia, que es muy difícil apartarse. 

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