Aprendí.
Un día aprendí, que las desilusiones son tristes pero nos muestran la realidad, entonces entendí que es mejor sonreír, aunque nos duela el alma.
Con el tiempo aprendí que los sentimientos hay que demostrarlos a quienes tenemos a nuestro lado, porque quien está hoy, puede que mañana ya no esté y nos quedamos con muchas cosas por decir, cuando tuvimos oportunidades para hacerlo.
También aprendí a luchar por lo que quiero, porque varias veces, por no ir tras mis objetivos y mis sueños me quedé con la duda de qué hubiera pasado, si lo hubiese hecho.
Hubo alguien que me mintió tanto que aprendí a no ocultar, a no esconder, a decir la verdad, por más dolorosa que sea, a no dañar diciendo cosas que no son ciertas o que no sentimos.
Una mañana me encontré muy triste y me sentí sola, entonces aprendí que compartir, no es solo pasar momentos lindos, si no también momentos difíciles, que es cuando uno más lo necesita. Justamente, de los malos momentos aprendí tanto, que comprendí que de eso se trata la vida de aprender de ellos.
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