Reencontrarse con uno mismo.
Cuando te sentís perdido y no
sabes qué camino tomar, alejarte unos días, es algo que te ayudará a despejar
tu mente. Ya sea pasar un rato en una plaza, disfrutar del aire libre, conocer
lugares, nuevas personas, historias y aprovechar momentos de soledad, también
para reencontrarte con vos mismo. Eso sentí en mi viaje a Colombia,
ya lo tenía planeado hacía meses, pero sin saberlo, llegó en el momento
indicado. Venía de una ruptura amorosa muy reciente y necesitaba eso, alejarme,
por no decir escapar. Aunque podía disimularlo bastante, lloraba a solas, en
silencio, no dejaba de pensar.
Y llegó el día tan esperado. 11 de Marzo del 2017. Estaba ansiosa, nerviosa, pero ante todo necesitaba cambiar de aire.
Me subí al avión e increíblemente comencé a sentirme mejor, feliz de estar volando. De repente olvidé la tristeza, recuperé el entusiasmo. Quería llegar y disfrutar de mi destino, Cartagena.
Indudablemente fue uno de los mejores viajes de mi vida, me reconecté. Volví a ser yo en mi estado más puro. Me dejé ver tal cual soy. Me volví a querer y logré amigarme conmigo.
Disfruté de cada momento a pleno, desde encontrarme completamente sola, hasta compartir mi día intercambiando historias con desconocidos.
Siempre supe que viajar era algo que amaba, pero viajar sola es algo aún más poderoso. Es mirarse al espejo y saber que realmente contás contigo para todo. Es redescubrirse y sorprenderse de uno mismo. Son las ganas de vivir a pleno, de hacer de ese momento algo único y animarse a más.
Viajar es estar en modo Carpe Diem.
Y llegó el día tan esperado. 11 de Marzo del 2017. Estaba ansiosa, nerviosa, pero ante todo necesitaba cambiar de aire.
Me subí al avión e increíblemente comencé a sentirme mejor, feliz de estar volando. De repente olvidé la tristeza, recuperé el entusiasmo. Quería llegar y disfrutar de mi destino, Cartagena.
Indudablemente fue uno de los mejores viajes de mi vida, me reconecté. Volví a ser yo en mi estado más puro. Me dejé ver tal cual soy. Me volví a querer y logré amigarme conmigo.
Disfruté de cada momento a pleno, desde encontrarme completamente sola, hasta compartir mi día intercambiando historias con desconocidos.
Siempre supe que viajar era algo que amaba, pero viajar sola es algo aún más poderoso. Es mirarse al espejo y saber que realmente contás contigo para todo. Es redescubrirse y sorprenderse de uno mismo. Son las ganas de vivir a pleno, de hacer de ese momento algo único y animarse a más.
Viajar es estar en modo Carpe Diem.
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